lunes, 16 de enero de 2012

Alberto

Era un anciano alto, delgado, la cara fina, pómulos salientes, ojos vivaces, encorvado por el paso de los años y por su diario trabajo de hortelano, en el pequeño trozo de terreno que cultivaba detrás de su casa. 

Por la mañana muy temprano, solía recoger los mejores productos de su huerta y con un viejo cesto con asas colgado de su brazo salía a vender sus productos por el barrio. En sus hortalizas iba su alma, eran su manera de latir, de manifestar su afecto y seguir vivo... 

De él poco se sabía, muy poco hablador, cuando intercambiaba alguna palabra, se le descubría un dejo italiano; seguramente había dejado su país siendo niño o muy joven y hoy convivía en silencio con recuerdos, con una tristeza elegante motivada, seguro, por la pérdida de amores. 

Que cómo y cuándo... nada se sabía, intrigaba sin ansias: nadie intentaba traspasar la dulce barrera de su intimidad, sugería afecto y respeto. 

De niña, era mi amigo, siempre tenía para mí un saludo afectuoso que demostraba una alegría especial al verme (¿tal vez una hija pequeña allá lejos?) Cuando yo salía a la acera, no sé si pura coincidencia o una vigilancia atenta desde su atalaya, lo movía imperiosamente al exterior para abonar aquélla relación que lo acompañaba en su solitario vivir. 

Guardo de él, especialmente, un regalo hecho con sus callosas manos(que quién sabe cuantas caricias queridas no hicieron...): un cestito pequeño con asas, de hueso de melocotón. 

Yo me sentía y me siento muy orgullosa de haber sido uno de sus afectos, de haber conseguido una conexión especial con él, tan selectivo al abrir su alma, seguramente porque el secreto que guardaba era todo lo que tenía, era su tesoro. 

Don Alberto, hoy seguramente ya no está, por eso quiero perpetuarlo, compartiendo este relato para que viva eternamente...

3 comentarios:

Framboise dijo...

Puede que Don Alberto ya no esté... pero está, en tu recuerdo cariñoso.
Y ahora, por compartirlo con nosotros, no está tan solo: mi abuela le acompaña (de ella, tengo yo también una cestita especial ;) )

Un abrazote grande.

kryzalida dijo...

Hola MIO qué recuerdo tan tierno, no sé si es fruto de tu imaginación o de tu vivencia; no tiene importancia, si la tiene la ternura que pusiste en el...
KRYZ

Lourdes dijo...

Hola guapa...

me ha gustado tu relato, muy entrañable...

Gracias Bsucos